El tratamiento legislativo de la reforma laboral generó este viernes una jornada de fuertes protestas en la Ciudad de Buenos Aires. Desde temprano, organizaciones sindicales y agrupaciones de izquierda realizaron cortes totales en los principales accesos a la capital y marcharon hacia el Congreso y el Obelisco.
Uno de los primeros focos de conflicto se produjo en la autopista Panamericana, a la altura de la calle Uruguay, donde trabajadores del neumático interrumpieron el tránsito. Tras más de una hora y la intervención de la Gendarmería Nacional Argentina, el corte fue levantado.
La tensión luego se trasladó al microcentro porteño. En la intersección de las avenidas Corrientes y 9 de Julio se registraron momentos de empujones y corridas entre manifestantes y efectivos de seguridad, en medio de un importante despliegue preventivo.
Fuerte operativo y postura oficial
El Ministerio de Seguridad dispuso un megaoperativo con cerca de dos mil efectivos federales y de la Policía de la Ciudad en la zona parlamentaria y arterias principales. Desde la cartera que conduce Alejandra Monteoliva ratificaron que el protocolo antipiquetes se aplicará “con toda firmeza”, independientemente de la magnitud de la movilización.
Quiénes se movilizan
La convocatoria principal fue impulsada por el Frente Sindical Unidos (FreSU), con columnas que partieron desde Avenida de Mayo y Salta hacia la Plaza del Congreso. Entre las organizaciones participantes se encuentran:
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Unión Obrera Metalúrgica (UOM)
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Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso
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Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA)
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La Fraternidad
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Asociación Trabajadores del Estado (ATE)
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Las dos CTA y diversas organizaciones sociales y políticas.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, calificó la jornada como “bisagra” para el país y aseguró que la adhesión al paro es “altísima” en todo el territorio nacional. Además, sostuvo que la iniciativa representa “el mayor retroceso en materia de legislación laboral” y advirtió sobre su impacto social.
La clave está en el Senado
Mientras en la calle se desarrollan las protestas, el foco político está puesto en el Congreso, donde el oficialismo de La Libertad Avanza busca garantizar los votos necesarios para aprobar la reforma en la Cámara Alta.
El Gobierno pretende que la ley quede sancionada antes del 1 de marzo, fecha prevista para la apertura de las Sesiones Ordinarias. El resultado de la votación no solo definirá el futuro de la normativa laboral, sino también el nivel de tensión entre el Ejecutivo y las centrales obreras en las próximas semanas.






