El presidente de Estados Unidos advirtió a Teherán que la tregua finalizó tras la escalada de ataques recíprocos en Medio Oriente. A pesar de la tensión militar y la crisis energética global, la Casa Blanca mantiene abiertos los canales diplomáticos a través de sus emisarios.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que aceptó la propuesta de Irán para continuar con las conversaciones bilaterales, aunque advirtió de manera tajante que el alto el fuego alcanzado en abril ha terminado. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario acusó a Teherán de tergiversar los puntos del protocolo de acuerdo firmado el 17 de junio y delegó las futuras aproximaciones en su yerno Jared Kushner y en su emisario especial, Steve Witkoff, remarcando que la decisión de volver a negociar formalmente depende ahora del régimen iraní.
La ruptura de la tregua coincide con una fuerte escalada militar. En las últimas horas, el Comando Central estadounidense ejecutó bombardeos sobre unos 90 objetivos estratégicos en el sur de Irán, enfocados en debilitar la capacidad de Teherán para bloquear el estrecho de Ormuz. Estos ataques se registraron en momentos en que el país persa se preparaba para enterrar al fallecido líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei. Por su parte, Irán respondió con ofensivas directas mediante drones y misiles contra activos de EE. UU. y lanzó ataques hacia naciones aliadas de la región como Baréin, Jordania, Kuwait y Qatar.
El trasfondo del conflicto mantiene en vilo a los mercados energéticos mundiales debido a la pretensión de Irán de tomar el control exclusivo del estrecho de Ormuz y exigir el pago de tarifas de tránsito en una vía considerada internacional. Aunque el precio del petróleo cayó desde su pico de 120 dólares por barril, la persistencia de la guerra y la inflación de los combustibles generan frustración en la administración de Trump, de cara a las próximas elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.