El aumento de los precios estuvo impulsado por el fuerte encarecimiento de la energía tras el conflicto con Irán, con impacto directo en combustibles y servicios.
La inflación en Estados Unidos registró en marzo un aumento interanual del 3,3%, el nivel más alto en casi dos años, según datos oficiales. La suba estuvo principalmente impulsada por el encarecimiento de la energía, cuyos costos crecieron un 10,9% en el mes, con un fuerte incremento del precio de la gasolina.
En términos mensuales, el índice de precios al consumidor subió un 0,9%, con el combustible como principal factor de presión inflacionaria. Este escenario se vincula al impacto económico del conflicto con Irán, que elevó los precios de las materias primas.
El aumento de los costos energéticos ya repercute en sectores como el transporte, las aerolíneas y los servicios de entrega, mientras que también genera preocupación por una posible suba en los alimentos debido al encarecimiento de fertilizantes.
Este contexto complica el panorama para la Reserva Federal, que busca contener la inflación en torno al 2%, y suma presión sobre el poder adquisitivo de los consumidores, aunque la reacción inicial de los mercados fue moderada.