El ex mandatario venezolano negó los cargos de narcotráfico y narcoterrorismo que le imputa la justicia estadounidense, mientras permanece detenido junto a su esposa. El caso reavivó tensiones diplomáticas y abrió un fuerte debate internacional.
Nicolás Maduro se declaró inocente este lunes ante una corte federal de Nueva York, donde enfrentó una audiencia inicial tras su sorpresiva captura en Caracas, ordenada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El ex mandatario venezolano está acusado de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, lavado de dinero y posesión de armas de guerra, según la imputación presentada por fiscales federales.
Maduro, de 63 años, compareció esposado y escoltado por agentes armados desde un centro de detención en Brooklyn. En la audiencia afirmó en español que no es culpable y denunció haber sido “secuestrado” en su residencia. Su esposa, Cilia Flores, también imputada en la causa, se declaró inocente. El juez Alvin Hellerstein fijó una nueva audiencia para el 17 de marzo y ordenó que ambos continúen detenidos en Nueva York.
La fiscalía sostiene que Maduro habría liderado durante años una red internacional de narcotráfico, con vínculos con carteles mexicanos, la ex guerrilla de las FARC y organizaciones criminales venezolanas. La investigación se inició en 2020 y fue ampliada con nuevos cargos y acusados. Desde el entorno del detenido, rechazaron las acusaciones y las atribuyeron a una estrategia política de Washington.
La captura generó un fuerte impacto internacional. El Consejo de Seguridad de la ONU debatió la legalidad de la operación estadounidense, que fue condenada por Rusia, China y aliados de Venezuela. En paralelo, Trump defendió la acción y adelantó que su gobierno buscará el regreso de empresas estadounidenses al sector petrolero venezolano, mientras en Caracas el escenario político sigue marcado por la incertidumbre y posibles negociaciones.